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Las exclusiones de cobertura en el Contrato de Seguros

La exclusión de cobertura implica una posición del asegurador en la que explícitamente expresa su decisión de no tomar a su cargo o no cubrir las consecuencias de un determinado riesgo. Considera así  determinados eventos como excluyentes del contrato y que el asegurador advierte durante la celebración, generalmente en la propuesta del seguro y lo expone luego  más detalladamente en la póliza.

Dependiendo del tipo de seguro contratado, generalmente las exclusiones de cobertura vienen pre-impreso en las pólizas salvo aquellos riesgos considerados muy particulares en la cual se “agregan” otras exclusiones que no fueron contempladas en las condiciones específicas de la misma.

Podríamos clasificar las exclusiones en:  a) de orden actitudinal o moral, es decir aquellas relacionadas con el comportamiento de las partes, por ejemplo la culpa grave o el dolo  del asegurado o el beneficiario o  el accidente provocado por quien no tiene Registro de conducir entre otros, b) de orden eventual, es decir aquellas derivadas de hechos no provocados por el tomador o asegurado como los siniestros ocurridos por hechos de guerra civil o internacional, terremotos, maremotos etc., c) de orden de tiempo, es decir aquellos eventos producidos fuera de la vigencia de la póliza como en los seguros de transporte donde la cobertura se halla comprendida hasta la entrega de la carga a su arribo, o los seguros agropecuarios hasta la cosecha del grano etc, y d) de orden territorial, es decir aquellos eventos producidos fuera del territorio de la Republica.

Otra variable que no constituye precisamente una exclusión es la delimitación de cobertura, estas se diferencia de la exclusión en cuanto a que si bien está cubierto el riesgo el asegurador acepta tomarlo pero con cierto límite atenuando así su obligación. Delimitar el riesgo es fijar los límites hasta donde el asegurador participara de una eventual perdida. Por ejemplo el daño por agua, la remoción de escombros o la interrupción del negocio en las coberturas de incendio donde el asegurador acepta cubrir pero limitado hasta un porcentaje  de la suma asegurada establecida en el riesgo principal. O bien el riesgo de granizo en automóviles donde también puede aceptar el asegurador pero limitado a un importe muy inferior del valor del automóvil.

La mayoría de las exclusiones devienen de la propia normativa del Código Civil contenida en el Libro III, Capitulo XXIV referido al Contrato de Seguros, sin embargo pueden existir exclusiones no contenidas en la norma como por ejemplo el riesgo de robo cuando es confiscado por la fuerza pública, o la merma en el transporte de mercaderías.

Ahora bien, es muy importante que la exclusión de cobertura este formalmente establecida y acordada en la póliza,  donde el asegurador declara expresamente no cubrir un siniestro si se produce tales condiciones. Esto es significativo teniendo en cuenta de que,  el contrato de seguro es un contrato de adhesión establecida unilateralmente por el asegurador y pasible del alcance de la Ley 1334/98 de Defensa al Consumidor que en su artículo 25° expone: “…Todo contrato de adhesión presentado en formularios, en serie o mediante cualquier otro procedimiento similar, deberá ser redactado con caracteres legibles a simple vista y en términos claros y comprensibles para el consumidor…”. Por ello es muy importante el asesoramiento previo, generalmente a cargo del Agente o Productor de Seguros o el suscriptor comercial del asegurador de las exclusiones que estarán insertas en la póliza y el esfuerzo del asegurado en comprender las exclusiones y las limitaciones de cobertura,  evitando así conflictos innecesarios a la hora de un eventual siniestro.

14 de julio de 2021