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El seguro de responsabilidad civil del automotor

La invención de la rueda fue el origen de lo que hoy conocemos como el automóvil. Nació como simples carretas a tracción animal hasta evolucionar a los primeros motores construidos por Etienne Lenoir (1859) y luego de Nicolaus August Otto (1876)  hasta el año 1885,  cuando el ingeniero Karl Benz desarrolla el primer auto a combustión del mundo. Desde ese entonces no paró su evolución y cientos de marcas de autos han surgido en el mundo,  con tecnología de punta,  mayores velocidades y diseños que lo convierten en una de las máquinas más asombrosas creadas por el hombre.

Pero el automóvil,  aún colmado de tecnologías, supone riesgos derivados de su naturaleza misma y por la conducta humana. Es que estar conduciendo un automóvil o ser propietario o poseedor, nos hace responsables del mismo y de los daños que pudiéramos causar a terceros. Así nuestro Código Civil en su artículo 1833 se refiere a la responsabilidad por hecho propio al expresar: “…El que comete un acto ilícito queda obligado a resarcir el daño. Si no mediare culpa, se debe igualmente indemnización en los casos previstos por la ley, directa o indirectamente…” y asimismo el artículo 1847 hace referencia al criterio de responsabilidad a que: “…El dueño o guardián de una cosa inanimada responde del daño causado por ella, si no prueba que de su parte no hubo culpa, pero cuando el daño se produce por vicio o riesgo inherente a la cosa solo se eximirá total o parcialmente de responsabilidad acreditando la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder….”.

Aparece así la garantía del  seguro de responsabilidad civil del automotor, que tiene como objetivo liberar al asegurado de las reclamaciones del tercero afectado por causa de su responsabilidad. Conforme a ello, el artículo 1644 del Código Civil expresa: “…Por el seguro de responsabilidad civil, el asegurador se obliga a indemnizar, por el asegurado, cuando este  llegue a deber a un tercero en razón de la responsabilidad prevista en el contrato, a consecuencia de un hecho acaecido en el plazo convenido…”. Ocurrido el evento y demostrada la culpa o negligencia del asegurado se activa el seguro  de responsabilidad civil. El tercero afectado se presenta, documenta la acción y el asegurador determina si el reclamo se encuadra dentro de los límites de cobertura establecidos en la póliza. Este procedimiento culmina con el pronunciamiento del asegurador de conformidad al plazo establecido en el artículo 1597 del Código Civil que,  siendo favorable, el tercero adquiere un “crédito” a su favor que tiene privilegio sobre la suma asegurada y sus accesorios, con preferencia sobre el asegurado y cualquier acreedor de este, aún en caso de quiebra o concurso de conformidad al artículo 1651. Esto último constituye un derecho del tercero cuyo privilegio es oponible hasta al propio asegurado.

Así, transcurrido el evento que dio origen al reclamo, el asegurado no puede reconocer su responsabilidad ni celebrar transacción sin anuencia del asegurador (2° párrafo del artículo 1650 del Código Civil). Ambas cargas dejan bien sentadas las bases para que, siendo el asegurador el que asumirá el pago de los fondos en favor del tercero hasta el límite de la suma asegurada, pueda examinar las actuaciones administrativas y la investigación del siniestro en sí. Constituye esta una obligación, que hace pasible la declinación del reclamo por parte del asegurador en caso de su incumplimiento.

Pero como todo contrato, también presenta exclusiones en la cobertura y citamos por ejemplo: a) Las personas transportadas en el vehículo del asegurado; b) Los daños causados por el Asegurado a sus ascendientes, descendientes, cónyuge y hermanos, así como cualquier pariente o persona que con él resida o que dependa económicamente de él; c) Los daños causados a socios, directivos o empleados de la empresa del asegurado;  d) Los daños a bienes de terceros en poder del asegurado para su guarda, custodia, transporte o manipulación; e) El lucro cesante que sea consecuencia de los accidentes cubiertos; f) Las multas;  g) Los daños causados por la carga transportada.

Finalmente es importante señalar que, conducir un automóvil implica una gran responsabilidad y el seguro de responsabilidad civil constituye un complemento y una garantía para el propietario en beneficio de su patrimonio y muchas veces en salvaguarda del tercero afectado.

19 de agosto de 2020